martes, 5 de junio de 2012

La serrería de las cigarras








¿Qué te dice hoy su canto?

Parecerían violines
eso sí poco afinados
que repiten y repiten
con sus dientes afilados
sierran troncos todo el día
y en el bosque han creado
una nueva serrería





Anoche de madrugada me desperté sobresaltada.
¡Sentí un fuerte rugido!. Era el viento enfurecido que abrió puertas y ventanas y sembró el campo de ramas y hojas entrecortadas, que almohadillaron el campo y tendieron una alfombra, como un compost en la tierra para pisar por esponjas. –era la señora Tomasa-
Salí temprano a la huerta y encontré a Nicoleta totalmente descompuesta,  sentada en su meseta, con cara de extraterrestre y sus coletas desechas –que era la espantapájaros que había en la huerta y cuidaba la cosecha-.
- “El fuerte viento ha llegado, las cigarras lo anunciaron con su estridente canto”-, le dijo la espantapájaros a la señora Tomasa.
Nadie creía en el bosque que el canto de la cigarra anunciaba el fuerte viento, ahora ya la creerán cuando vuelva a cantar.

Ahí llega la cigarra Nicolasa con cara bien preocupada ¿Qué te pasa Nicolasa que vienes tan preocupada? les preguntan Nicoleta a la señora Tomasa.
- El viento con su rugido ha tirado de las ramas a muchas de las cigarras y ahora no pueden cantar. Mientras estábamos cantando llego un fuerte tornado que nos tiro de las ramas y muchas de las cigarras se cayeron de las ramas.
Y así de pronto en el bosque dejó de oirse su canto, y todo el bosque preocupado se pregunta ¿Qué ha pasado? –“¿Qué ocurre cigarrillas que no oímos vuestro canto?”
-“Nuestros dientes se han cortado y no suenan estridentes ni tiene fuerza su canto”


Y todos los seres del bosque les cantan a las cigarras para recobrar su canto:

Canta, canta cigarrita,
     Y alégranos con tu canto
   despiertanos la mañana
    espolvoréanos de calma
     que contigo me despierto
  y me avivo por dentro.
                                                    
A la hora de la siesta
oigo cantar las cigarras,
y me alegran con sus coros
de voces bien desgarradas.
Han oído mi llamada
se recuestan a la siesta
anunciando el fuerte viento.
Hoy si cantan las cigarras
hoy si cantan las cigarras.

Tu canto me llega al alma
cigarrita, cigarrita
tu canto me llega al alma.
Hoy si canta la cigarra
viene el viento y la despierta
se oye el canto entre las ramas
por un hilo llega al alma.

¡Hoy si canta la cigarra!
¡hoy si canta la cigarra.            
¡me acompañas con tu canto!
  con tu tic-tac como sierras
    vas hablando y escribiendo,
 tu trascribes con tu canto
   todo lo que estoy soñando.

-¿”Qué haremos con tanta rama”? Se dicen Nicoleta y la señora Tomasa.
Preguntemos a las cigarras, ellas nos lo dirán.
Las cigarras vieron claro que hacer con tanto ramaje, crearemos en el bosque una nueva serrería. Construyeron una nave con los troncos recogidos, que los zánganos transportaron en hileras como un sendero de hormigas. 
Y en la nueva serrería, las cigarras afilaron bien sus dientes haciendo serrin todo un día, y volvieron a cantar.

-“Mientras nosotras cantamos los zánganos irán serrando. Su canto les hizo de alarma y despejaba a los zánganos.¡A ver quien puede dormirse con sus zumbidos cantores!”.                                          
¿A quien le cantas cigarra? Le canto al bosque, y al viento.

-“Tu zumbido me acompaña en la soledad del alma, me arrulla y me enternece con su sonido vibrante, que buye efervescente y me hace reavivarme.
Me envuelves con tu vibrar me despejas de mi sueño, de mi cuerpo adormecido por el fuerte sol y el sueño, de una noche despejada por un enfurecido viento".

Recibiendo la llegada del invierno, todo el bosque celebró una fiesta, que sería abrigadito con tanto tronco recogido y agradecieron al viento que gracias a su rugido tendrían un invierno muy calentito.


Hoy cantan muchas cigarras en lo alta de las ramas, 
escriben cuentos y rezan y cuentan historias secretas.


La cigarra Cardaluz